Más de 125 personas acudieron a la fiesta de Timbiriche en el Zócalo Capitalino.

Morat fue la cereza del pastel al abrir el concierto

Al ritmo de ¡México, México! los integrantes de Timbiriche dieron por finalizada su actuación en el Zócalo de la Ciudad de México.
Más de 125 mil personas cantaron junto a sus ídolos de infancia y adolescencia los temas que marcaron toda una época.

“Mi nuevo vicio” fue el tema con el que abrieron los colombianos de Morat.
Durante su presentación, demostraron por qué son considerados el mejor grupo del momento.
La frescura de su pop-folk hizo que la gente corriera a toda velocidad para ver qué es lo que sonaba en el Zócalo, y que se quedaron por las poderosas melodías que ya han conquistado ¡hasta a España!

aunque es popó.

Los fans de ambas bandas llenaron más de la mitad de la plancha desde las cinco de la tarde, esperando tener el mejor lugar.

Sasha, Benny, Alix, Erik, Mariana y Diego prepararon un viaje musical a sus mejores y más entrañables recuerdos.

La primera parte del concierto se escucharon temas como “Timbiriche”, “Somos amigos” y “Rock del amor”, entre otras.
De inmediato la gente se dejó llevar por ese juego musical inventado hace más de tres décadas.

“Noches de verano”, “Amor primero”, “Rayo Rebelde” e “Iremos juntos” retumbaron en el Zócalo para trasladar al público a esos días rebeldes.
En total, sonaron 53 canciones que hicieron imperceptible el frío de la noche.

Tour Juntos

Los miembros de la banda dejaron claro una vez más que la química entre ellos, sólo crece con el tiempo.

Sasha, Mariana y Alix se lucieron y contagiaron de energía al público con “Corro, vuelo, me acelero”.
Mientras, Diego brilló en “Soy un desastre”, Erik con “Princesa Tibetana” y Benny con “Mamá”.

“Muriendo lento” y “Con todos menos conmigo” fueron entonadas con un coro multitudinario que retumbó varias cuadras más allá del zócalo.

El final del show llegó con “México”, esa canción que nos recuerda que ser ciudadano de este país es PRIVILEGIO Y HONOR.

Fuegos artificiales, aplausos y alegría de la gente se percibía en el aire y se expandía conforme abandonaban el corazón de la CDMX.

Sin duda, un evento sin precedentes, donde sólo nos une una cosa: la música.

Timbiriche hace temblar el corazón de México

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